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Salud mental: ¿cómo impacta la situación financiera del hogar?

Para muchos, conciliar la vida laboral con las responsabilidades personales es un gran desafío, especialmente para muchas mujeres. La maternidad, el cuidado del hogar, el autocuidado y las relaciones sociales se suman a las exigencias laborales y financieras, demandando una considerable energía emocional para mantener un “equilibrio” saludable.

Investigaciones recientes revelan que la sobrecarga, la autoexigencia y, sobre todo, la tensión financiera son causas principales de la depresión y el estrés crónico. De hecho, existe una clara correlación cíclica entre el dinero, la ansiedad y la depresión.

Sin embargo, durante décadas ni la educación financiera ni la gestión emocional han sido parte de la formación escolar. Por tanto, surge la pregunta: ¿pueden nuestras finanzas afectar nuestra salud mental o es nuestra salud mental la que desencadena crisis financieras?

La Oficina de Protección al Usuario de los Servicios Financieros (ProUsuario), parte de la Superintendencia de Bancos (SB), responde afirmativamente en su guía “Finanzas y salud mental de las mujeres”.

En este documento subraya que las tensiones económicas pueden generar problemas de salud mental. Enfatiza que los gastos inesperados, la falta de ahorros y la pérdida de empleo son solo algunos de los factores que pueden detonar estrés y ansiedad, afectando tanto el bienestar emocional como el físico.

La guía señala que es difícil hablar de bienestar cuando no se cuenta con una base sólida para cubrir necesidades sociales y afectivas, desde la autorrealización hasta las relaciones saludables con familiares y amigos.

Mónica Báez, psicóloga clínica y financiera, advierte que una mala salud emocional puede influir en las decisiones financieras. “Cuando no estamos bien emocionalmente, somos propensos a conductas impulsivas que perjudican nuestro bienestar financiero”, explica. Esta interrelación es bidireccional: el mal manejo financiero también puede acarrear consecuencias emocionales.

Según ProUsuario, si las limitaciones financieras se convierten en una preocupación constante, síntomas como insomnio, hipertensión, dolores de cabeza y problemas digestivos pueden convertirse en señales de alerta. En casos extremos, estas tensiones podrían causar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

“El estrés financiero puede provocar que las personas experimenten irritabilidad y falta de concentración, lo que puede tener un efecto negativo sobre su desempeño laboral, así como sobre sus relaciones a nivel profesional y personal”, detalla.

Añade que al usted cuidar su dinero, de manera indirecta, es una manera de cuidar su su salud emocional. Por ello, exhorta a conocer sus hábitos financieros y emocionales.

Consecuencias
La guía afirma que la relación con el dinero responde a la historia de vida de cada persona. Por ello, invita a reconocer que esta relación no solo está vinculada a la experiencia personal, sino también a los mensajes sociales y culturales que muchas mujeres han recibido a lo largo de su vida.

Asimismo, exhorta a las féminas a realizar un viaje al pasado y preguntarse: ¿cómo percibes tu relación con el dinero desde que eras pequeña? ¿En tu casa había límites respecto al gasto? ¿El dinero era un tema controversial o se evitaba? ¿Las deudas eran recurrentes?

Subraya que, como consecuencia, estos factores podrían reflejarse en la adultez. Entre ellos: sentir que no se merece salir de vacaciones o gastar dinero en diversión; pensar que el dinero nunca alcanza; creer que nunca se podrá ahorrar o que hacerlo es muy difícil; o gastar sin control para sentirse “libre”.
En definitiva, la relación entre finanzas y salud mental es inseparable por eso hay que cuidar ambas.

Para equilibrar…

  1. Distribución. Es el primer paso para una vida financiera equilibrada es distribuir sus ingresos. Defina porcentajes específicos para sus gastos corrientes y su ahorro personal.
  2. Conózcase. Analice su relación con el dinero. Haga compras conscientes y racionales, y pregúntese de dónde provienen sus creencias sobre las finanzas para hacer los cambios oportunos.
  3. Patrones. Identifique patrones de conducta. Mire cuánto gasta y ahorra; y qué emociones experimenta. Llevar un diario de gastos y emociones le ayudará a comprender sus hábitos.
  4. Planificación. Una planificación financiera adecuada reduce la ansiedad y le permite afrontar las rumiaciones. Clasifique los problemas en categorías: lo que puedes controlar y lo que no.
  5. Estilo de vida. Procure tener un estilo de vida saludable. Mantenga una dieta equilibrada, haga ejercicio, priorizada su descanso y dedica tiempo a actividades que la relajen.
  6. Terapia. Normalice la terapia. Hablar de dinero en terapia individual o de pareja es una herramienta poderosa para mejorar su relación con las finanzas y con quienes comparte su vida.