Estás en Telenord Medios

Puedes continuar navegando en esta versión o visitar nuestra web de Servicios.

Skip to main content

Tranquilidad financiera: ¿cómo tener una buena gestión de las deudas?

Con el inicio del año, muchos se embarcan en la tarea de establecer metas financieras que desean alcanzar a mediano y largo plazo hacia 2026. Entre estos objetivos se encuentran la adquisición de una vivienda, la compra de un vehículo, la liquidación de deudas y la planificación del futuro, todo ello con el fin de evitar que los altos intereses y la ansiedad desvíen su enfoque.

La gestión adecuada de las deudas se convierte, por tanto, en un elemento crucial para alcanzar estas metas. Pero ¿por qué es tan relevante? ¿Es cierto que todas las deudas son perjudiciales? ¿Qué estrategias se pueden implementar para eliminar las deudas tóxicas?

Para Aryam Glass, asesora financiera, la gestión de deudas está íntimamente relacionada con la tranquilidad financiera y emocional. “He visto a personas con ingresos sólidos vivir en un estrés constante simplemente porque no controlan sus compromisos financieros”, señala Glass en una entrevista con elDinero.

La clave, sostiene, radica en entender que una gestión adecuada no solo mejora la salud financiera, sino que también contribuye a un bienestar emocional duradero.

Explica que una deuda mal manejada reduce la capacidad de ahorro, aumenta el estrés y los conflictos familiares, y limita decisiones importantes como emprender, mudarse, invertir o estudiar. En cambio, una buena gestión de deudas permite orden, claridad y planificación, incluso cuando aún existen obligaciones pendientes.

Cita un caso real: “Una clienta con ingresos estables debía en cuatro tarjetas y dos préstamos. No era el monto lo que la asfixiaba, sino la desorganización. Al estructurar pagos y eliminar duplicidades de intereses, en 18 meses quedó libre de deudas sin aumentar sus ingresos”, ejemplificó la fundadora de Glass Negocios.

Deudas: ¿buenas o malas?
No obstante, Glass aclara que no todas las deudas son negativas. “No toda deuda es mala. La clave está en para qué se usa y cómo se paga”, enfatiza la experta en finanzas personales.

Describe la deuda buena como aquella que genera ingresos o valor a largo plazo, que tiene una tasa razonable y que está alineada con un plan financiero. “Ejemplos: un préstamo para estudios que aumentan los ingresos; un crédito para un negocio rentable o una hipoteca sostenible (no más del 30 % o 35 % del ingreso)”, menciona.

En tanto, señala que la deuda mala es aquella que financia el consumo inmediato, tiene altas tasas de interés y no deja valor residual, como el uso de tarjetas de crédito para gastos corrientes sin control y las compras impulsivas e innecesarias a crédito. Una forma de identificar estas deudas dañinas, según Glass, es preguntarse: ¿esta deuda me acerca o me aleja de mis objetivos financieros?

Evaluación
Para quienes tienen deudas, ¿cómo evaluarlas? ¿Por dónde empezar? Glass recomienda realizar un diagnóstico financiero que incluya un listado total de deudas (acreedor, saldo, tasa de interés, cuota mínima y fecha de vencimiento), así como calcular el ratio de endeudamiento.

Lo ideal es que el total de las deudas no supere el 35 % del ingreso mensual e identificar aquellas más costosas, es decir, las que tienen los intereses más altos.

Asimismo, la asesora financiera señala errores comunes que se cometen al manejar las deudas. Entre ellos, pagar solo el mínimo, lo que alarga la deuda y multiplica los intereses. Otra falla común es no saber con exactitud cuánto se debe o utilizar deuda para cubrir un déficit mensual, ya que se convierte en un círculo vicioso.

Métodos para saldar deudas
La experta en finanzas empresariales recomienda dos métodos para saldar deudas sin descuidar otros compromisos. El primero es el método “bola de nieve”, que consiste en pagar primero la deuda más pequeña para generar motivación adicional. En tanto, el método “avalancha” es priorizar la deuda con mayor interés para reducir el costo financiero.

Además, Glass aconseja congelar nuevas deudas, ajustar temporalmente el estilo de vida, destinar los ingresos extraordinarios únicamente al pago de deudas y renegociar tasas cuando sea posible.

Consejos para evitar que la deuda sea un “dolor de cabeza”

  1. Viva por debajo de tus ingresos. No permita que sus gastos crezcan al mismo ritmo que su salario; mantener un margen de maniobra es vital para la paz mental.
  2. Presupueste cada peso. Asignar un nombre y un destino a cada moneda evita que el dinero se pierda en gastos impulsivos o irrelevantes. Un presupuesto le da el control total.
  3. Uso responsable. Las tarjetas son herramientas de doble filo que deben usarse solo para bienes duraderos o inversión. Nunca utilices el crédito para financiar tu estilo de vida.
  4. Ahorra antes de gastar. Establezca el hábito de “pagarse a usted mismo” primero, separando un porcentaje de su sueldo para el ahorro, desde que lo reciba en su cuenta.
  5. Revise sus deudas mensualmente. Dedicar un momento específico cada mes para analizar sus saldos le permite ser consciente de la realidad de su situación.