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El alzhéimer podría hackear el cerebro para que borre sus propios recuerdos

Desgraciadamente, el alzhéimer sigue siendo una enfermedad sin tratamiento. Sin embargo, los conocimientos sobre los mecanismos que hay detrás de su desarrollo pueden ayudar a que poco a poco los investigadores estén más cerca de encontrarlo. Entre esos investigadores se encuentra el equipo del Instituto de Neurociencias Wu Tsai y la Universidad de Stanford que hace unos meses publicó la relación entre el alzhéimer y la poda sináptica.

La poda sináptica es un proceso natural, que tiene su máximo desarrollo en torno a la adolescencia. En él, se eliminan conexiones entre neuronas que, con los años, han resultado ser innecesarias. Nacemos con muchas de estas conexiones, pero llega un momento en el que, energéticamente, no es rentable mantenerlas todas, por lo que se mantienen solo las que realmente hacen falta. Hasta ahí todo bien. El problema podría llegar después.

A medida que nos hacemos mayores, esa poda va disminuyendo su intensidad. No obstante, los interruptores que la activan siguen ahí, por lo que se puede volver a poner a pleno rendimiento en cualquier momento si aparece algo capaz de activarlos. Desgraciadamente, lo que se vio en este estudio del que vamos a hablar es que hay varios mecanismos relacionados con el desarrollo de alzhéimer que pueden volver a encenderlos. Hackean al cerebro para que borre sus propios recuerdos.

¿Cuáles son esos mecanismos del alzhéimer?
Uno de los principales procesos que se asocian con el desarrollo de alzhéimer es la acumulación de placas de beta amiloide. La proteína beta amiloide es muy útil y necesaria, pues se encarga de funciones como la protección frente al estrés oxidativo o la regulación del transporte de colesterol. Como ocurre con cualquier proteína, necesita estar plegada de una forma concreta para llevar a cabo adecuadamente su función. Desgraciadamente, cuando sufre algún fallo que lleva a un plegamiento inadecuado, se forman unos depósitos en el cerebro que, con el tiempo, se han relacionado con el alzhéimer.

placas de bea amiloide

Por otro lado, el alzhéimer se suele relacionar con la inflamación del cerebro. Si bien la inflamación es una consecuencia de la respuesta inmunitaria y, por lo tanto, a veces puede ser positiva y necesaria, cuando se sale de control es bastante peligrosa. En el caso del alzhéimer, se cree que puede estar detrás de muchos de sus síntomas. Ahora bien, ¿y si tanto la inflamación como las placas de beta amiloide condujesen a los síntomas del alzhéimer por una vía similar?

Entra en juego la poda sináptica
En 2013, una de las autoras del estudio que se acaba de publicar demostró algo que sentaría las bases de esta investigación. Sabían que la poda sináptica se pone en marcha cuando se activa un receptor llamado LilrB2. Esto es lo que ocurre de forma natural, especialmente cuando somos niños y adolescentes. Sin embargo, en modelos de ratón vieron que las placas de beta amiloide tienen la capacidad de unirse también a este receptor. Cuando lo hacen, encienden el interruptor y ponen en marcha una poda sináptica descontrolada, en la que se eliminan conexiones cerebrales esenciales.

En este último estudio, querían comprobar si otro mecanismo asociado al alzhéimer podría hacer lo mismo. Por eso, analizaron todo lo relacionado con la cascada del complemento. Este es un conjunto de señales inmunitarias que se suceden como piezas de dominó cayendo una detrás de otra, liberando poco a poco sustancias que, por lo general, son útiles para atacar a posibles agentes patógenos. De nuevo, es algo positivo. Sin embargo, se sabe que, a veces, en pacientes con alzhéimer tiene lugar una reacción exagerada de esta cascada, en la que la inflamación es excesiva y afecta negativamente al cerebro.

mononucleosis, esclerosis múltiple

Los autores del estudio que se acaba de publicar pensaron que esto también podría relacionarse con la poda sináptica. Por eso, analizaron una a una las moléculas que se activan y liberan a lo largo de la cascada. Eso les llevó hasta C4d, un fragmento proteico capaz de adherirse a LilrB2, activando el interruptor del mismo modo que lo hacen las placas de amiloide.

¿De qué sirve saber todo esto?
Una de los principales objetivos de la investigación contra el alzhéimer es desarrollar fármacos que contribuyan a eliminar los depósitos de beta amiloide del cerebro. Lamentablemente, esto es peligroso, ya que se pueden dar efectos secundarios graves. Por ejemplo, fuertes dolores de cabeza o hemorragias cerebrales. Ahora, con esta nueva investigación, sabemos que, después de todo, puede ser una intervención insuficiente.

No sirve de nada eliminar las placas de amiloide si estas ya han activado el interruptor de la poda sináptica. Además, hay otro factor que sigue activándolo.

Podría ser mucho más seguro dirigir los tratamientos directamente a la inactivación de LilrB2. Queda mucha investigación por delante para poder comprobarlo, pero al menos disponemos de una imagen mucho más precisa de lo que ocurre en el cerebro de alguien con alzhéimer.