Estar preparados

Los recientes terremotos registrados en Venezuela y Colombia vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta que República Dominicana no puede seguir posponiendo: ¿estamos realmente preparados para enfrentar un gran terremoto?
Los movimientos telúricos registrados en nuestra región han provocado preocupación entre la población.
Pero debemos actuar con responsabilidad: nadie puede afirmar científicamente que, porque haya ocurrido un terremoto en Venezuela o Colombia, necesariamente tendrá que producirse otro en República Dominicana.
Los terremotos no se pueden anunciar con fecha y hora.
Lo que sí podemos afirmar es que República Dominicana está ubicada en una zona sísmicamente activa y tiene una historia que demuestra que el riesgo es real. Expertos dominicanos han advertido recientemente sobre la posibilidad de que el país enfrente algún día un terremoto de gran magnitud.
Por eso, más que sembrar miedo, debemos sembrar conciencia.
¿Están nuestras escuelas preparadas? ¿Nuestros hospitales tienen protocolos adecuados? ¿Las edificaciones construidas hace décadas cumplen con las condiciones necesarias?
¿Las instituciones públicas y privadas saben qué hacer durante y después de un gran movimiento de tierra?
Y hay otra pregunta todavía más importante: ¿sabe cada familia dominicana qué hacer si ocurre un terremoto mientras estamos en nuestra casa, en el trabajo, en una escuela o en la calle?
No debemos esperar que ocurra una tragedia para comenzar a prepararnos.
La prevención no significa vivir con miedo. Significa vivir conscientes del riesgo y tomar las medidas necesarias para reducir las pérdidas humanas.
Los terremotos de Venezuela y Colombia deben servirnos como una llamada de atención.
No para difundir rumores ni falsas predicciones, sino para fortalecer nuestros sistemas de monitoreo, revisar nuestras edificaciones, educar a la población y realizar simulacros periódicos.
República Dominicana no puede impedir que ocurra un terremoto.
Pero sí puede prepararse para que, cuando ocurra, el costo en vidas humanas sea el menor posible.
La verdadera advertencia no es que mañana vaya a temblar la tierra.
La verdadera advertencia es que el próximo gran terremoto puede ocurrir algún día y no podemos darnos el lujo de estar desprevenidos.
Debemos ESTAR PREPARADOS!!!