Estás en Telenord Medios

Puedes continuar navegando en esta versión o visitar nuestra web de Servicios.

Skip to main content

Antes de que suene el timbre

Antes de que suene el timbre del primer día de clases, miles de familias dominicanas ya enfrentan una dura prueba: hacer rendir un presupuesto cada vez más insuficiente.

El aumento en los precios de los útiles escolares, los uniformes, el transporte y las tarifas de los colegios privados ha convertido el regreso a las aulas en una verdadera carrera de obstáculos para los padres.

Los reportes de las últimas semanas muestran incrementos en mensualidades, inscripciones, transporte escolar y materiales educativos, en un contexto donde la inflación del sector educación ha superado la inflación general.

La educación no puede convertirse en un privilegio reservado para quienes pueden pagar cada aumento.

Cuando las alzas son desproporcionadas, quienes terminan cargando el mayor peso son las familias de clase media y de escasos recursos, muchas de las cuales hacen enormes sacrificios para garantizar una educación de calidad a sus hijos.

El Estado también tiene una responsabilidad ineludible.

Debe fortalecer la supervisión de las tarifas de los colegios privados, vigilar el cumplimiento de la normativa vigente y promover mecanismos que alivien el costo de los útiles escolares. Asimismo, el comercio está llamado a actuar con responsabilidad, evitando incrementos injustificados en una temporada donde la demanda es inevitable.
Invertir en educación nunca debe verse como un gasto, sino como la mejor apuesta para el futuro del país.

Sin embargo, ese futuro no puede construirse sobre la angustia de padres que deben endeudarse o renunciar a otras necesidades básicas para enviar a sus hijos a la escuela.

El regreso a clases debería despertar ilusión y esperanza, no preocupación e incertidumbre.

Porque, aparentemente la educación en el país cuando no es un CRIMEN, ES UN ROBO.