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A uno si y a otro no

Hoy, 3 de agosto, la República Dominicana marca un antes y un después en su historia jurídica con la entrada en vigencia del nuevo Código Penal.

Después de décadas de debates, intentos fallidos y profundas diferencias entre diversos sectores de la sociedad, el país deja atrás un código heredado del siglo XIX para dar paso a una legislación que busca responder a las realidades del siglo XXI.

Este es, sin duda, un momento histórico. El nuevo Código incorpora figuras delictivas que antes no estaban contempladas o que eran insuficientes para enfrentar fenómenos como el crimen organizado, los delitos tecnológicos, la corrupción, la violencia y otras modalidades delictivas que han evolucionado con el tiempo.

Al mismo tiempo, endurece sanciones y fortalece herramientas para la persecución penal.

Sin embargo, la entrada en vigencia de una nueva ley no garantiza, por sí sola, una mejor justicia.

El verdadero desafío comienza hoy. Jueces, fiscales, policías, abogados y demás operadores del sistema deberán aplicarla con responsabilidad, respeto a la Constitución y apego al debido proceso.

También será necesario capacitar a quienes tienen la misión de hacer cumplir la ley para evitar interpretaciones erróneas o vacíos en su aplicación.

Es igualmente cierto que este Código nace en medio de controversias.

Hay sectores que consideran que quedaron temas pendientes y disposiciones que deberán ser revisadas en el futuro.

El propio proceso legislativo dejó abierta la posibilidad de introducir mejoras si la experiencia práctica así lo demanda.

Por eso, este día debe ser visto no como el final de un debate, sino como el inicio de una nueva etapa.

Una etapa en la que el compromiso de todos debe ser fortalecer el Estado de derecho, garantizar justicia para las víctimas y asegurar que ninguna reforma legal se aparte de los principios de equidad, dignidad humana y seguridad jurídica.

En TELENORD esperamos que este nuevo Código Penal sea una herramienta para combatir la impunidad y proteger a la sociedad lo que dependerá, en gran medida, no solo de lo que está escrito en sus artículos, sino de la voluntad de aplicarlo con firmeza, transparencia y verdadero sentido de justicia.

Que con el NUEVO CODIGO la justicia deje de ser aplicada A UNO SI Y A OTRO NO.