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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de la República Dominicana (CNDH-RD), al conmemorarse este jueves el Día Internacional contra la Trata de Personas, llamó a las autoridades a fortalecer la prevención y la identificación temprana de víctimas, así como a garantizar asistencia médica, psicológica y legal gratuita a quienes han sido afectadas por este delito.

El presidente de la entidad, Manuel María Mercedes Medina, pidió a las autoridades ampliar los refugios especializados, asegurar intérpretes en creole, reforzar la persecución penal y las investigaciones financieras contra las redes criminales, y consolidar la coordinación interinstitucional a través del Plan Nacional de Acción contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes 2025-2028.

La denuncia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de que la República Dominicana continúa siendo un país de origen, tránsito y destino de la trata de personas debe despertar la conciencia de toda la sociedad.

No se trata de una simple estadística, sino de un crimen que destruye vidas, rompe familias y vulnera la dignidad humana.

La trata de personas es una de las actividades criminales más lucrativas del mundo. Detrás de falsas promesas de empleo, oportunidades de estudio o una vida mejor, operan redes que engañan y explotan a personas en condiciones de vulnerabilidad.

Mujeres, niños, adolescentes y también hombres pueden convertirse en víctimas de este delito.
Nuestro país, por su ubicación geográfica y su dinámica migratoria, enfrenta grandes desafíos. Pero reconocer el problema no es suficiente. Se requiere fortalecer la investigación criminal, desmantelar las redes de tratantes, proteger a las víctimas y garantizar que quienes cometan estos delitos enfrenten todo el peso de la ley.
La prevención también es fundamental. La educación, las campañas de orientación y la cooperación entre las instituciones del Estado, la sociedad civil y los organismos internacionales son herramientas indispensables para evitar que más personas caigan en manos de estas organizaciones criminales.
Como nación, no podemos ser indiferentes. Cada víctima de trata representa un fracaso colectivo en la protección de los derechos humanos.

Es momento de actuar con firmeza, coordinación y compromiso para que la República Dominicana deje de figurar como un territorio afectado por este crimen y se convierta en un referente en la defensa de la libertad y la dignidad de toda persona.
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