La otra realidad

Segun el Banco Central, la inflación interanual subió a un 5.67 % en el pasado mes de junio.
Este aumento vuelve a encender las alarmas.
Aunque para algunos las cifras económicas pueden parecer solo estadísticas, para miles de familias representan una realidad muy distinta: cada vez alcanza para menos.
Cuando suben los precios de los alimentos, del transporte, de los medicamentos y de los servicios básicos, quienes más sufren son los hogares de menores ingresos.
Son familias que destinan la mayor parte de su dinero a cubrir necesidades esenciales y que no tienen margen para absorber nuevos aumentos.
La inflación no solo reduce el poder adquisitivo; también obliga a muchas personas a tomar decisiones dolorosas: comprar menos comida, dejar de adquirir medicamentos, limitar la educación de sus hijos o endeudarse para sobrevivir.
Mientras el costo de la vida aumenta, el salario de muchos dominicanos no crece al mismo ritmo.
Frente a esta realidad, las autoridades tienen la responsabilidad de fortalecer las políticas que protejan a los sectores más vulnerables, vigilar los precios, estimular la producción nacional y crear condiciones para que los alimentos y productos básicos lleguen a precios más accesibles.
La estabilidad económica no debe medirse únicamente por indicadores macroeconómicos, sino por la capacidad de las familias de llevar comida a su mesa, pagar sus cuentas y vivir con dignidad.
El verdadero desafío no es solo controlar la inflación, sino evitar que su impacto siga ampliando la brecha entre quienes tienen más y quienes apenas pueden comer.