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A 5 años de prohibir el matrimonio infantil: uniones siguen como práctica invisible a la Ley 1-21

Cintia tenía 17 años cuando conoció a Luis, de 25, en una fiesta. Unas amigas se lo presentaron, comenzaron a chatear, a la semana ya eran novios y pocos meses después, él se fue a vivir a su casa.

Aunque los nombres de este relato son ficticios, para guardar la identidad de los protagonistas, la historia es tan real como el 25% de niñas dominicanas menores de 18 años que a la fecha se mantienen en uniones tempranas, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar) 2024, de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Esto, al margen del Estado dominicano, que desde el 6 de enero de 2021 prohíbe el matrimonio infantil mediante la ley 1-21, manteniéndose las uniones tempranas como una práctica informal que afecta el debido desarrollo de las niñas.

"Si bien el matrimonio infantil está prohibido por ley, las uniones tempranas no formales continúan siendo una práctica social ampliamente tolerada, sobre la cual se requiere mayor sensibilización", explica Anyoli Sanabria, representante interina del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en República Dominicana.

Esta tolerancia inicia desde el entorno familiar, con los padres, quienes deben proteger, apoyar la escolaridad y fortalecer la autoestima de sus hijos e hijas, acciones que reducen de manera significativa el riesgo de tener una unión antes de los 18 años.

El caso de Cintia inició con Luis tocando su puerta en un barrio del Distrito Nacional, en horas de la madrugada, donde pidió quedarse una noche tras una discusión en casa, donde la relación con su madre era disfuncional, según contó la adolescente.

“Entonces hubo una vez que él tuvo un show con la mamá y llegó a mi casa tipo 2:00 de la mañana, me dijo que hablara con mami si él se podía quedar ahí, él se quedó esa noche y al otro día llevo todo y ahí se quedaba todos los días, ahí yo le empecé a coger asco”, relató.

La mamá de Cintia aceptó que Luis se quedara por al menos cuatro meses, aportaba pocas veces para los gastos de la casa y la joven de entonces 17 años ya no soportaba verlo. Intentaba terminar la relación, pero él la manipulaba y la situación se escapaba de sus manos. Sin saberlo, Cintia ya estaba en una unión temprana consentida por sus padres.

“Yo muchas veces terminaba y él me manipulaba con que se iba a matar y yo muchacho al fin, volvía. Yo no conocía el límite de lo que él era capaz de hacer y qué tan toxica se estaba volviendo la relación”, expresó.

Esta manipulación descrita por Cintia era el reflejo de violencia psicológica ejercida por Luis sobre ella, debido a una relación desigual de poder, asociada a la diferencia de edad entre ambos.

"Cuando una adolescente se encuentra en una unión con una persona de mayor edad, existe una alta probabilidad de que experimente violencia física, sexual psicológica o económica, debido a relaciones desiguales de poder asociada a la diferencia de edad", destacó la representante de Unicef.

Esta violencia también se manifestaba en los celos y limitaciones para salir con sus amigas o sus primas, ambos grupos sociales que frecuentaba con normalidad, y aunque ella era la cara del no puedo, quien los articulaba era Luis, a quien debía pedirle permiso.

“Yo tenía un grupo de amigas que nos juntábamos mucho, eran unas chicas de la escuela y eso a él le comenzó a molestar, ‘como que tanta salidera, que tanto vas donde fulana’; También con el caso de mis primas, muchas veces yo decía que no, pero era él, siempre era un show y celos si yo iba para donde ellas o donde mis amigas”, relata tres años después de haber concluido esa relación.

Aunque Cintia concluyó esta relación que terminó con una querella y orden de alejamiento a Luis, tras este asecharla y actos violentos, ella ahora estudia y orienta a otras adolescentes.

“La Ley No. 1-21, que eliminó la posibilidad de matrimonios de personas menores de 18 años, representó un avance significativo en el fortalecimiento del marco normativo de protección de los derechos de la niñez y la adolescencia. Sin embargo, persiste el desafío de las uniones tempranas no formales”, manifestó Anyoli Sanabria.

La ley generó un aumento de conciencia social e institucional sobre los impactos negativos de las uniones tempranas, especialmente para las niñas, sin embargo, sigue prevalente, de manera particular, en zonas rurales, con un 40%, registrándose la mayoría de casos en el Cibao Nordeste (35%), Enriquillo (36%) y El Valle (38%), según la ONE.

De igual forma, afecta a adolescentes sin acceso a educación (50%), con primaria incompleta (46%) y que viven en hogares en situación de pobreza (46% en el quintil más bajo).

“República Dominicana avanza en la dirección correcta, pero persisten desigualdades territoriales, sociales y educativas que requieren respuestas focalizadas”, destacó Sanabria.

Algunas de las causas frecuentes para la ocurrencia de este flagelo, son la pobreza, necesidades económicas, el embarazo adolescente, desigualdad de género y normas sociales, baja escolaridad y acceso limitado a oportunidades, así como vacíos en los sistemas de protección y en los servicios de salud, justicia y registro civil.

Unicef alerta que muchas veces, estas causas interactúan entre sí.

Normas sociales
Entre las normas sociales que justifican e incentivan las uniones tempranas están asociadas a roles como esposa o madre en las mujeres, entendiendo el entorno que si inician antes de los 18 años, “habrán salido de eso”.

“Cuando estas expectativas se adelantan y se observan uniones a los 18, 17, 16 o incluso 15 años, las uniones tempranas se toleran y normalizan”, dice Unicef.

En el caso de los varones adolescentes, se permite que estos abandonen la escuela para trabajar, con la expectativa de que sean “proveedores”, atribuyendo así roles de género tradicionales.

Precisamente, la interrupción escolar en el país está dada mayormente por niños que debían trabajar con un 35.1%, de los que el 53.4% corresponden al género masculino, conforme a Enhogar 2024.

Esto sucedió con Luis, quien a pesar de no limitar a Cintia continuar sus estudios, para él no era necesaria tal preparación, ya que estaba más enfocado en trabajar, lo que hacía de forma informal con un amigo.

“Estas normas se complejizan con estigmas sobre la sexualidad adolescente y percepciones erróneas sobre las motivaciones de hombres adultos y adolescentes en estas uniones”, destacó Sanabria.

Consecuencias
Anyoli Sanabria destacó que dentro de las principales consecuencias de unirse en pareja temprano está precisamente la interrupción escolar, embarazos precoces y mayores riesgos obstétricos.

Asociado a riesgos obstétricos, la ginecóloga Caridad Félix, señaló que las adolescentes son quienes se ven más expuestas a muerte materna, puesto que su organismo, aún no está preparado para concebir.

“Ocurre en mayor instancia en adolescentes lo que son sangrados, infecciones y problemas de la presión arterial, que son las principales causas de la muerte materna. Es más común que ocurra en adolescentes”, puntualizó.

Otras consecuencias son afectaciones a la salud física y mental; mayor exposición a violencia y dependencia económica, pérdida de oportunidades laborales y de autonomía, así como continuidad al ciclo de pobreza.

La familia, la comunidad y escuela
En el camino de la prevención de las uniones tempranas, tanto la familia como la escuela y comunidad juegan un papel fundamental.

La familia desde su rol de protectores de los niños, niñas y adolescentes, siendo garantes del cuidado y desarrollo.

En el caso de la comunidad, mientras más sensibilidad sobre el tema esté, mejor, puesto pueden activar mecanismos de protección colectiva, evitando caer en la normalización de esta práctica.

Mientras que la escuela, juega un papel clave en la protección, especialmente cuando el sistema educativo ofrece entornos seguros y educación sexual integral, científica y adecuada a la edad.

La escuela es también uno de los aspectos que se ve afectado cuando hay una unión temprana, ya que Enhogar 2024 develó como el 9.6% de estudiantes que había interrumpido la escuela lo hizo porque se casó o embarazó, de las que el 17.9% eran niñas.

¿Qué se está haciendo?
A fin de prevenir las uniones tempranas, el gobierno trabaja en la Política de prevención y atención a las uniones tempranas y el embarazo en adolescentes (PPA), una macroestrategia en la que participan 18 entidades gubernamentales y siete organizaciones no gubernamentales y de cooperación.

El PPA funciona desde diciembre de 2021 y establece estrategias de prevención, reducción y atención de las uniones tempranas, así mismo en el fortalecimiento del régimen de consecuencias y eliminación de impunidad, a quienes incurran en esta práctica.

El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), en su condición de coordinador del Gabinete de Niñez y Adolescencia (GANA), desarrolla políticas y estrategias para combatir esta práctica nociva.

Especialmente sensibilización, la cual desarrollan a través de varios programas, según precisó la institución a Listín Diario, entre estos “Habilidades para la vida”, que consiste en la creación y promoción de oportunidades para los menores, que fomente planes y proyectos de vida, para el desarrollo de sus capacidades en contextos libres de violencia.

Asimismo, “Animación sociocultural”, donde los niños, niñas y adolescentes aprenden sobre sus derechos de manera divertida y la “Crianza positiva”, enfocado en brindar herramientas a los padres y cuidadores, para fomentar relaciones basadas en el respeto.

“Durante este 2025, la implementación de estos programas benefició a 21,612 padres, madres, tutores, cuidadores, niños, niñas y adolescentes, en 37 municipios del país”, destaca Conani.

Conani también implementa de forma escalonada la “Estrategia de Educación Sexual Integral en Contextos Comunitarios (ESI-C)”, un programa formativo que busca llegar a adolescentes, padres y líderes comunitarios fuera de los espacios escolares, para contribuir al empoderamiento; el autocuidado; la prevención de la violencia y la desigualdad de género; el desarrollo de habilidades y proyectos de vida; y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), uniones tempranas y embarazos en adolescentes.

De su lado, Unicef ha apoyado la implementación de herramientas dirigidas a estudiantes de secundaria, orientadas a sensibilizar sobre los efectos negativos de las uniones tempranas, promover la permanencia y culminación de la educación secundaria y fomentar la construcción de proyectos de vida.

Asimismo, junto a Supérate desarrolla los “Clubes de Chicas”, donde se promueve el empoderamiento de las niñas, prevención de uniones tempranas y también se sensibiliza a familias y comunitarios.

En este caso, la sensibilización se vuelve esencial para erradicar esta práctica, ya que mediante ello se logrará cambiar mentalidades, romper normas sociales y desarraigar ideas culturales sobre unir a una niña con un adulto.