Crisis energética en Cuba: petróleo ruso desafía sanciones y podría aliviar la escasez
La crisis energética que enfrenta Cuba ha alcanzado su nivel más grave en varias décadas, con apagones extensos, hospitales obligados a suspender intervenciones y una economía prácticamente detenida por la escasez de combustible.
En este escenario, dos buques petroleros provenientes de Rusia se dirigen hacia la isla, lo que podría poner fin a más de tres meses sin suministros externos confirmados.
La llegada de estos cargamentos, a pesar de la presión diplomática y las sanciones impuestas por Estados Unidos, ha sido monitoreada de cerca por plataformas de seguimiento marítimo y fuentes de inteligencia comercial.
De acuerdo con los registros de seguimiento de MarineTraffic, ambos buques han declarado destinos oficiales distintos a Cuba, por ejemplo, el Sea Horse aparece con destino a Boston, pero su recorrido real y los análisis de firmas independientes generan dudas sobre su destino final.
El uso de rutas indirectas, la alteración del sistema de identificación automática (AIS) y los cambios de bandera son prácticas detectadas por sistemas de vigilancia, y según especialistas, buscan dificultar la aplicación efectiva de sanciones.
El Sea Horse, un petrolero con bandera de Hong Kong, ha estado bajo observación desde inicios de febrero. Investigaciones de la firma de inteligencia marítima Windward, citadas por AFP, indican que habría recibido una transferencia de cerca de 190.000 barriles de diésel ruso frente a las costas de Chipre.
Luego, modificó en varias ocasiones su destino declarado en los sistemas de navegación: primero figuraba rumbo a La Habana, después a Gibraltar y finalmente a Boston.
Durante amplios tramos de su trayecto, el Sea Horse apagó su señal AIS, una maniobra que reduce la visibilidad de su ubicación y que en el sector naviero se considera una “práctica de evasión”.
Windward también señala que el Sea Horse no cuenta con seguro emitido por compañías occidentales, algo que suele asociarse con operaciones destinadas a eludir sanciones internacionales. La falta de esta cobertura complica posibles reclamaciones en caso de incidentes, pero al mismo tiempo le permite operar fuera de los canales habituales de control financiero y legal.
Por su parte, el Anatoly Kolodkin, un petrolero ruso sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, zarpó del puerto de Primorsk a comienzos de marzo.
Según datos de la firma Kpler, citados por The Guardian y Financial Times, transporta alrededor de 100.000 toneladas métricas de crudo Urals, equivalentes a más de 725.000 barriles, con destino a la terminal de Matanzas, en la costa norte de Cuba.
El seguimiento satelital indica que su llegada podría producirse en las primeras semanas de abril, en lo que representaría el mayor envío de petróleo ruso a la isla desde el endurecimiento de las sanciones a inicios de año.
Contexto geopolítico
Tras la captura del narcodictador Nicolás Maduro el 3 de enero y la interrupción de los envíos venezolanos, el gobierno de Estados Unidos endureció su política hacia Cuba, limitando el acceso a sus fuentes tradicionales de suministro y presionando a terceros países para que no le proporcionen combustible.
Desde entonces, el abastecimiento petrolero ha dependido por completo de la capacidad del gobierno cubano para sortear el cerco internacional.
Cuba produce internamente solo alrededor del 40% del petróleo que consume, según datos recopilados por Financial Times. El resto debía importarse, principalmente desde Venezuela, México y, en menor medida, Rusia.
El último envío procedente de México se registró el 9 de enero; posteriormente, Washington intensificó la presión diplomática y comercial, lo que llevó a la suspensión de esos despachos por parte del gobierno mexicano.
El impacto en la población ha sido severo. Hospitales han cancelado procedimientos, los vuelos comerciales se han suspendido por falta de combustible y servicios básicos como la recogida de basura y el transporte público funcionan de manera irregular.
El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reconocido públicamente la gravedad de la situación y la necesidad de encontrar alternativas ante el bloqueo energético.
Ante este panorama, el gobierno de La Habana ha intentado diversificar sus fuentes de energía. Medios oficiales, como el periódico Granma, han impulsado iniciativas de generación solar, aunque su alcance está lejos de cubrir la demanda nacional. Al mismo tiempo, se han hecho discretos llamados a la inversión de empresarios cubanos en el exterior, pese a que el embargo estadounidense continúa limitando operaciones comerciales de mayor escala.
La administración de Donald Trump manifestó su intención de “tomar” Cuba o intervenir más allá de las sanciones. Por su parte, Moscú expresó su respaldo a La Habana, calificando de “inaceptable” la presión de Estados Unidos y reiterando su compromiso con la estabilidad energética de la isla.
Especialistas citados por Financial Times, como Samir Madani de TankerTrackers.com, advierten que la dependencia de fuentes externas y el uso de rutas clandestinas no solo evidencian el aislamiento de Cuba, sino también el nivel de sofisticación alcanzado en la evasión de sanciones internacionales.