La burla del Ministerio de Educación con la evaluación de desempeño docente
La evaluación de desempeño docente, que debería ser un instrumento para fortalecer la calidad educativa, se ha convertido en motivo de frustración e indignación para miles de maestros en el país.
El Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD) ha manejado este proceso entre anuncios, cambios de fechas y silencios prolongados, generando incertidumbre en un sector que espera respuestas claras y cumplimiento de lo establecido.
Más que un proceso técnico, lo que viven los docentes es una espera interminable por derechos que, según la normativa y acuerdos previos, les corresponden. La falta de información precisa y la constante postergación han colocado a muchos maestros en una posición incómoda, como si tuvieran que reclamar o suplicar lo que legítimamente han ganado con su trabajo y esfuerzo.
Resulta contradictorio que una institución encargada de evaluar el desempeño del sistema educativo termine cuestionada por su propia gestión. La desorganización, la falta de transparencia y la ausencia de un cronograma confiable reflejan debilidades que no deberían existir en un proceso de esta magnitud.
¿Cómo es posible que el propio MINERD falle en cumplir con los estándares de planificación, claridad y eficiencia que exige a los docentes?
La educación no puede sostenerse sobre la improvisación. Si se quiere fortalecer el sistema, el primer paso debe ser respetar a quienes lo sostienen día a día en las aulas.